Artículo de D. Juan Manuel Cuadrado, Vicario de Pastoral

LA OTRA CARA DEL CONGRESO TEOLÓGICO PASTORAL

Como ya se ha dicho en diversos medios de comunicación,
especialmente en nuestra hoja semanal “Iglesia en Coria-Cáceres”,
el Congreso celebrado en el Seminario Mayor de Cáceres fue un
éxito por sus ponencias, asistencia y organización.
No podemos olvidar que los matriculados, principalmente
miembros de Movimientos Apostólicos, Asociaciones, Cofradías
y Agentes de Pastoral de las parroquias, ascendieron a la cifra de
340, superando las previsiones de la organización.
Los ponentes estuvieron a la altura esperada y aún la superaron,
pues el silencio con que se les escuchaba evidenciaba el
interés provocado en el auditorio, que nunca bajó de 160 personas.
Menos sabido es que los asistentes se deshicieran en elogios
por la organización exquisita, sin echar de menos detalle
alguno: tiempo adecuado de las conferencias (sin faltar nunca
unos minutos de diálogo con los conferenciantes), el café servido
a punto en el horario previsto y la solución de pequeños problemas
por parte de la Secretaría del Congreso y seminaristas o
Rector del Seminario, siempre a punto para servir a todos.
Y, sobre todo, que hubiera en los claustros del Seminario una
magnífica exposición sobre S. Pablo o una pequeña proyección
en la sala “Carolina Coronado”, todo preparado por el Rector del
Seminario ayudado por los seminaristas.
Pero lo no publicado por no aparecer a primera vista, es el
ambiente allí respirado. Fue una reunión de cristianos en la que
se respiraba la fe-comunión por todos lados. Esta se vislumbraba
en el ambiente festivo propio de personas que se aman en
el Señor; las oraciones de la mañana y la tarde, participando
gran parte de los congresistas; las dos Eucaristías celebradas en
la Capilla Mayor del Seminario, en las que se respiraba la cercanía
de Jesucristo; el lamento por su terminación, pues se habían
pasado cuatro días con una vivencia espiritual tan grande que,
como a alguien oí, le venían a la mente las palabras de San Pedro
en la escena de la Transfiguración: “qué bien estamos aquí”.
Esta es la otra cara del Congreso: habernos llevado a todos
los participantes a vivir intensamente de comunión eclesial, a la
vez que nuestra mente se llenaba de doctrina vertida en las distintas
conferencias.


Juan Manuel Cuadrado
Vicario de Pastoral